Historia clínica y corporal
Se atiende a la evolución del caso, al tipo de proceso, a los antecedentes y a la forma en que el cuerpo se ha ido organizando a lo largo del tiempo.
Cada caso se aborda de forma individual, atendiendo no solo al síntoma, sino también a la historia de vida y a la historia corporal de la persona.
La valoración integra la exploración clínica, la lectura de cicatrices, la participación del sistema nervioso autónomo, el papel de la fascia y del tejido conectivo, la posible relevancia del trigémino y también la observación de la postura y la respiración, entendidas como manifestaciones de la organización global del cuerpo.
Esta mirada permite comprender el organismo como una red de relación, donde estructura, regulación y adaptación están profundamente conectadas.
Se atiende a la evolución del caso, al tipo de proceso, a los antecedentes y a la forma en que el cuerpo se ha ido organizando a lo largo del tiempo.
Se explora si determinadas cicatrices, tensiones o patrones de tejido pueden estar teniendo relevancia dentro del cuadro.
Se observan señales de adaptación del sistema nervioso autónomo, así como postura, respiración y relación global del cuerpo.
A partir de ahí, se formula una hipótesis de trabajo y se acompaña el proceso desde una integración clínica personalizada.
Cada cuerpo tiene su historia. Y cada caso necesita ser comprendido en esa singularidad, con profundidad, criterio y sensibilidad.